Milán en un día

Un paseo por Milán

No se conoce una ciudad en un día, con eso en mente, las rutas que describo para un día, son para conocer los más destacado de la ciudad porque estaba de paso en tu viaje o cualquier motivo que te ha permitido pasar un día en ella.

En mi caso, la vuelta a Madrid de mi viaje por Italia, donde hemos recorrido Venecia  durante tres días, Verona en un día y Florencia en dos, era desde Milán.

Milán es la ciudad de la moda, una ciudad muy grande pero que visitar su centro te ofrece la posibilidad de ver lo más destacado.

El recorrido de un día en Milán comienza en la Plaza del Duomo para visitar la Catedral, paseamos por la vía Dante para llegar al Castillo Sforzesco y terminamos en el parque Sempione en el Arco de la Paz.

La Piazza Duomo

El Duomo de Milán y su plaza es el must de cualquier visita a la ciudad de Milán. Habrás visto miles de fotos de la plaza y de fondo su Catedral.

La verdad que la Catedral es impresionante, su fachada de mármol blanco rosado y su terraza con torres acabadas en estatuas que desde lo alto contemplan la ciudad.  Es un auténtico placer visual.

Es una de las iglesias más grandes del mundo, con una capacidad de 40.000 personas en su interior, esto nos da una idea de la magnitud de la construcción.

Casi 600 años en terminar esta enorme catedral gótica. Durante todos esos años podéis imaginar los arquitectos, artistas que participaron esta obra. El resultado, una arquitectura única.

El interior de la Catedral

Como es habitual, la cola para entrar al interior es algo esperado.

Lo que no es tan habitual es que para entrar al interior se pague. Tened en cuenta que la entrada a la Catedral de Milán no es gratuita, tiene un coste de 3,50 euros con acceso también al museo.

Nosotros esperamos algo más de una hora pero en mi opinión merece la pena la espera.

Entre los elementos decorativos que más destacan se encuentran unos enormes cuadros que de entre las columnas dejan ver diferentes escenas religiosas. Las vidrieras son espectaculares.

Entre las columnas cuadros de escenas religiosas

Estatuas de santos se distribuyen a lo largo del interior;  entre ellos una que realmente impresiona, la estatua de Bartolomé el Apóstol, patrón de los curtidores.

Bartolomé aparece con su propia piel arrancada y colgando sobre sus hombros.

Estatua de San Bartolomé
Bartolomé Apostol, una de las estatuas que más impresiona en el interior de la Catedral de Milán.

Puedes visitar su terraza panorámica y desde ahí ver los pináculos y estatuas de cerca. Para consultar las diferentes opciones de visita con su precio y comprar los tickets accede a la web del Doumo de Milán.

Galleria Vittorio Emanuele II

Es un punto interesante por la arquitectura que la galería tiene, además de concentrar las tiendas más famosas de Milán. Se encuentra justo al lado de la Catedral. Inevitable acceder a ella.

Se le conoce como el ‘Salón de Milán’  y se conforma por dos arcadas perpendiculares cubiertas por una bóveda de vidrio y hierro.

Hay restaurantes a lo largo de toda la galería,  algunos de los más antiguos de Milán, como el histórico Café Biffi, fundado en 1867.

El Castillo Sforzesco

Otro de los iconos de la ciudad de Milán es el Castillo Sforzesco. Construido como fortaleza en el siglo XIV. Más tarde la familia Sforzo lo convierte en una de las mejores cortes de toda Italia y   años después vuelta de nuevo a su función militar.

Torre del Filarete, entrada principal al Castillo Sforzesco

Destaca su entrada principal a través de la Torre del Filarete.

Ahora está lleno de museos: el Museo de Arte Antiguo, la Pinacoteca, colecciones de Artes Decorativas, el Museo Egipcio, el Museo de Instrumentos Musicales,…

No tenía mucho tiempo por lo que no pude visitar ninguno de ellos pero sí es totalmente recomendable dar un paseo por su patio central y alrededores.

Fachada del Castillo Sforzesco a la salida que da acceso al Parque Sempione.
Fachada del Castillo Sforzesco a la salida que da acceso al Parque Sempione.

El Parque Sempione

Junto al Castillo, en la salida al otro lado de la puerta de entrada, verás el comienzo del Parque Sempione.

Es un parque muy agradable y enorme, cuenta con 47 hectáreas en las que puedes encontrar un lago artificial y algunas edificaciones destacadas como el Arco della Pace, arco del triunfo por el que hicieron su entrada triunfal en Milán Napoleón  Bonaparte y Victorio Manuel II en el 1859. 

Arco de la Paz en Milán
Arco de la Paz en Milán.
Vista del Arco de la Paz desde el comienzo del Parque Sempione.

Podéis observar las dimensiones del parque en esta última foto, el Arco de la Paz está al fondo.

La Arena Civica es otro de los destacados, un gran anfiteatro en el que se celebran competiciones de atletismo y conciertos.

 

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